miércoles, 22 de octubre de 2008

A PROPOSITO DE MONOS...

Una especie extinta de simio denominada Gigantopithecus blacki vivio en Asia hace sólo 300.000 años. Según W. Jack Rink de McMaster University en Hamilton (Ontario) lo más interesante es que pudo coexistir con el ser humano que habitaba aquella regiones y pudieron encontrarse en algunos momentos.Todo empezó cuando en 1935 un paleontólogo encontró un diente en una farmacia china etiquetado como diente de dragón. Posteriormente se han encontrado más fragmentos de este ser y se puede deducir qué comía o cómo vivía, pero quedan por resolver aun muchos interrogantes. El problema es que sólo se cuenta con tres mandíbulas y unas centenas de dientes, que al ser las partes más resistentes son casi las únicas que permanecen en el tiempo.Fósiles de Gigantopithecus de 7 a 8 millones de años se han encontrado en India y de 2 en China. Pero como son escasos los especialistas debaten todavía sobre cómo este simio evolucionó, cuando desapareció y cómo de grande era. El hallazgo de restos más modernos recientemente ha sido una sorpresa.Russell L. Ciochon (University of Iowa) cree que este simio medía más de dos metros y que incluso podría llegar a tres completamente estirado. Se basa en el tamaño de las mandíbulas halladas. Su peso podría rondar los 500 kilogramos.Según los investigadores debido a ciertas similitudes este simio gigante y los actuales orangutanes compartirían un antepasado común (Sivapithecus) hace 10 millones de años, pero recientes análisis de rayos X de los dientes muestran que los orangutanes quizás evolucionaron de una rama distinta de la familia de los simios. Este punto está por aclarar.Según Ciochon su dieta podría consistir de bambú y frutos de gruesa cáscara. Se descarta que fuese carnívoro, pero la dieta vegetariana y su implicación en el tamaño de la mandíbula está debatiéndose. Según unos análisis de los dientes y mandíbulas realizados por otros investigadores se sugiere que la dieta de los simios gigantes consistía en algo más difícil de masticar, quizás vegetales duros fibrosos, y por tanto la mandíbula sería desproporcionada con respecto al cuerpo, estando el tamaño del animal por determinar.Es un problema que no se conserven huesos largos o costillas que puedan ayudar a los paleontólogos a aclarar todas estas dudas, sobre todo el tamaño de su cuerpo que se presta bastante a la especulación y fantasía.Pero recientes análisis magnéticos de unos dientes encontrados en una cueva de la región china de Guangxi han permitido datar los restos de uno de estos simios en sólo 300.000 años. Esto significa que los seres humanos representados por el Homo Erectus de aquella época podrían haberse encontrado con este animal. Aunque el Gigantopithecus habitaba el bosque tropical de montaña y el Homo Erectus los valles al lado de los ríos no se puede descartar ese tipo de encuentro. Sin embargo, se atribuye a cambios medio ambientales y no a la acción de Homo Erectus la desaparición del Gigantopithecus.En definitiva sabemos muy poco sobre este ser. No obstante se descarta que ninguno de estos King Kong o Yetis haya sobrevivido hasta nuestros días, salvo en el celuloide de las películas.

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